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El edificio que alberga la exposición, Herrerías, se encuentra en el denominado Arsenal de los diques, zona del Arsenal que fue obra de Julián Sánchez Bort hacia 1765 y que se distingue en concepto y ornamentación del Arsenal del parque.
El Arsenal del Parque constituiría la zona defensiva y militar, anterior en el tiempo y realizada en sillería. El Arsenal de los diques seria de época posterior, finales del siglo XVIII y en su mayoría construido en buena mampostería. Habrá menos elementos decorativos, se buscara la sobriedad estructural.
El 26 de septiembre de 1781 se aprobarían las trazas del actual edificio por Carlos III, unas trazas que seguirían el proyecto anterior de Julián Sánchez Bort pero de autor desconocido.
El edificio actual fue concebido como un amplio rectángulo orientado en dirección O-E con 97m. de longitud y 21m. de ancho y al fondo otro rectángulo transversal que a manera de martillo constituye un destacado pabellón.
El edificio tiene 2 cuerpos, ambos cubiertos con bóvedas muy sólidas sobre 132 arcos de sillería.
El primero de mayor amplitud dividido en 3 naves longitudinales separados por arcos de medio punto sobre gruesos pilares de sección cuadrada y cubiertos por bóvedas de arista. En este lugar se encontraban las fraguas. Era la zona destinada a obras gruesas y de martillo. Había unas 32 fraguas y en el medio cuatro muy grandes para composición de anclas. Trabajarían en este obrador unos 144 operarios.
En cuatro de los tramos de la nave central se alojarían 2 patios de luces con 2 pozos de agua para uso del edificio.
El segundo cuerpo sería un rectángulo menor dividido en 2 naves transversales para obrador y taller de fundición. Este cuerpo se destinaría a cerrajería y farolería y tendría sus fraguas en la espalda del edificio que cae al foso.
Las fraguas, cabe destacar, estaban tan bien construidas que el humo jamás incomodaba a sus cientos de trabajadores.
Es decir, nos encontramos ante un edificio industrial del Siglo XVIII donde llegaron a trabajar 386 operarios. Este es el espíritu, el alma, que desea mostrar la Exposición. Que el público se acerque al concepto humano que vivieron estos muros hace ya más de 200 años. Mostrar el valor del edificio y además que el espectador llegue a respirar el olor de una fábrica de la época dorada que le toco vivir a nuestra ciudad, Ferrol.
Por todo ello, en 1996 la Xunta de Galicia mostró su interés en ésta Exposición y en la rehabilitación del Edificio de Herrerías.
En 1998 se comenzaron acercamientos con el Ministerio de Fomento y la Xunta para, junto con Defensa para redactar un proyecto y configurar un edifico histórico, como contenedor de una Exposición permanente que, respetuoso con la historia y patrimonio, atendiese a los requerimientos museográficos del siglo XXI.
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